Declarado de Interés Institucional
Declarado de interés institucional
Res. 39/2016

NO, NO MURIÓ

Si tomamos el año 1998 y la escena punk-rock, podemos recordar algunos hitos que vislumbraban buenos augurios.

Podíamos encontrar la transición de banda under a consagrada de Trotsky Vengarán. El álbum “Yo No Fui” marcó a varios adolescentes un antes y un después.

Los Buitres volvían al ruedo después de un silencio eterno con su “Rantifusa” y nos daban una cuota de esperanza.

La movida Under comenzaba a tener su vida propia. Mandala, Nada Que Hacer, Fast Food, Pirexia, El Umbral, La Bruja y un puñado más de bandas “nuevas” estaban dando sus primeros pasos o grabando sus primeros discos.

Traían un sonido diferente a lo conocido, se hablaba tras bambalinas de un “hardcore melódico”, un “skate-punk”, algo distinto para la escena local que rápidamente empezó a escalar entre los adolescentes el cual, este escritor, era parte.

En el año 2001, previo a una de las peores crisis de la historia del país, el rock y sus derivados pasaba por uno de sus mejores momentos y el disco “Durmiendo Afuera” de Trotsky revolucionaría la industria y ampliaría las puertas de lo que se venía gestando.

La escalada de los hardcores melódicos aumentaba, estaban las fiestas de Alquimia, estaba el público con una efervescencia de necesidad de ampliación de géneros y con grandes influencias “skater” o “bikers”.

Todo parecía andar en la forma correcta, consolidando ese espacio de tolerancia que “todos escuchamos y apoyamos a todos” porque, en definitiva, es música, ¿no? Pero, un día, nos despertamos y parecía que todo había cambiado.

Corría el año 2008 y parecía que toda esa efervescencia se había apagado.

¿Dónde estaban esas bandas?, ¿dónde estaban los locales para hacer un show? Había un nuevo fenómeno llamada “redes sociales” que acaparaba nuestra atención.

Rápidamente aprendimos a convivir con ella y aprendimos que podíamos armar un circuito de conexión con nuestros “fans” los cuales se denominarían seguidores y empezamos a congeniar con la tecnología.

Pero las dos preguntas no tenían respuesta.

Algunas bandas desaparecieron, otras se tomaron un recreo y otras, simplemente se dedicaron a pelear y adaptarse a nuestra “nueva normalidad” que empezamos a transitar por el año 2009, 2010, mucho antes de falsas definiciones en épocas de pandemia.

Frente a este panorama vimos una luz al final del camino.

No fue hasta pasado el 2011, 2012 que empezaba a sonar una nueva intención de hacer sonidos punkis melódico.

Como a finales de los noventa, los adolescentes revolvían el interior profundo de lo que era el hardcore melódico y lo iban a adaptando a las nuevas generaciones

Fue así como empezamos a permitirnos conocer el pop-punk.

El pop-punk creo que encierra y cierra todos los cabos sueltos que en algún momento fueron quedando a través de los años.

Emplea el uso de la tecnología, sin olvidar el “face to face” con el público. Conecta, a su vez, con el espíritu colaborativo, logrando que las bandas se unan para llegar al fin común que es que todos la pasemos bien: músicos, público y todo aquel que tenga que ver con el espectáculo.

Esta revolución cooperativa llevó a que los shows se profesionalizaran y ya que, no había lugares para tocar, las propias bandas los generaban.

Referentes un montón, tenemos a Annie, Walkmans, Gamepad, Punkzer, De la Nada, todos sobrevivientes de la infancia millenial escuchando discos compactos de los hardcores melódicos.

Es así como llegamos al 2020. Veinte años después de esa “oleada” que pasó por Uruguay y que nos tiene a todos refrescados.

Hay un compromiso. Hay un compromiso de unión y de trascender en el tiempo y entrar dentro de la historia musical de nuestro país.

Esto no es por fama, es por dejar un legado, una huella en las generaciones que vienen.

¡Hay todo un equipo montado y un compromiso asumido…somos un montón!

Toda lo que está pasando ha generado movimiento.

No es raro ver a Pablo de Mandala subiendo contenido a las redes e ilusionando a los seguidores con una prominente vuelta, a Nacho Pereyra de Artista Desconocido versionando temas de Nada Que Hacer al igual que “Peyo” Barrios con sus temas de Fast Food.

Mensajes que nos dejan en la retina el recuerdo de lo vivido y todo el futuro que tenemos por vivir.

El punk está más vivo que nunca, se queda y no se irá. Cito la frase de Gabriel Brikman: “hagamos que el Rock sea inevitable”

 

Alguno de los protagonistas tras bambalinas…

Sala Jackson – @salajacksonuy

La Chacra Records – @lachacrarecords

Underground – @undergrounduy

La Galera del Rock – @lagaleradelrock

Distorsion – @distorsionuy

La Productora UY – @laproductorauy

Escuela Carne – @escuelacarne

Proyecto Paradiddle – @proyectoparadiddle

Mesa Redonda Films – @mesaredondafilms

Producción musical – @dernnster

Dr Drum – @sebawea_87

Guitar Tech – @luispagoggia