Declarado de Interés Institucional
Declarado de interés institucional
Res. 39/2016

Interconectados




Teenagers lying on floor with Ipad and mobile

 

 

INTERCONETCADOS

Es casi inimaginable pensar en la vida sin internet. Ya está muy lejos de nuestros oídos el sonido que hacía el teléfono cuando se estaba conectando a la red. Vivimos el boom de los cibers café, sobrevivimos a los planes de banda ancha por horas; para vivir hoy en el mundo de la conectividad casi 24/7 en donde el internet es por fibra óptica y casi en todos lados hay wifi. El internet fue para los adultos, como un paraíso de caramelos para los niños. Podés estar acá, allá y más allá también. Podés leer noticias de Uruguay, de China, de donde quieras.
Antes teníamos que esperar a llegar a la computadora para tener internet. Ahora lo tenemos en la palma de nuestra mano. Eso también nos cambió la vida. Actualmente, el acceso a internet se hace mayoritariamente a través de los smartphones. Los “celulares inteligentes” también modificaron nuestra manera de comunicarnos. En un día, 24 horas, se envían 30 mil millones de mensajes, se graban 200 millones notas de voz y se envían 700 millones de imágenes por WhatsApp. En promedio, un usuario medio comprueba, nada más ni nada menos, que 23 veces al día esta aplicación.

 

WhatsApp cambió la manera en que nos comunicamos. Aumentó la instantaneidad de la comunicación, queremos la respuesta ya. Nos permite hablar con una persona o tener grupos con varios amigos al mismo tiempo, llamar, mensajear, mandar notas de audio, fotos, vídeos, etc. Tenés un grupo con los del trabajo, para jugar al F5, por un cumple, entre amigos de la vida y muchos más. Ya es común e incluso no pareces un loco si vas caminando por la calle hablándole al micrófono del celular para grabar “un audio”. De todos modos, las notas de audio, aunque sin duda no son lo mismo que una llamada, siguen manteniendo eso imprescindible que es poder escucharle la voz al otro.

 

Con sus clicks nos permite saber si nuestro mensaje llegó, si lo leyeron o no. Eso también nos hace sentir lejanos de cuando mandábamos solamente sms y no sabíamos si el otro lo había leído o recibido.

 

Es un mundo nuevo para algunos, un mundo en el cual nos fuimos metiendo y en el cual seguramente sea muy difícil salir, por no decir imposible.
Nos acercó y también nos alejó. Cambiamos el papel por e-books. Cambiamos las cartas por los e-mails. Cambiamos los llamados por las notas de voz. Por momentos estamos tan concentrados en lo que pasa en la pantalla de nuestro celular que puede pasar nuestra madre, nuestro mejor amigo o una estrella de Hollywood y no nos damos cuenta.
Hay quienes viven en las redes, hay quienes viven para las redes. Todos somos distintos y también lo es la manera en la que nos comunicamos y relacionamos con el mundo.

 

Con las redes empezó a ser necesario para las marcas el Community Manager. También aparecieron los youtubers y el boom por los vídeos de Instagram en donde quienes los graban cuentan su vida, dan consejos y la mayoría de las veces dicen lo que nos pasa o sentimos todos, porque al ser un medio libre podés decir lo que pensás. Si te gusta lo ves, sino scroleas y si te interesó/gustó le “das tu corazón”.

 

En promedio pasamos dos horas diarias (como mínimo) en plataformas digitales lo que significa que en un año pasamos un mes conectados a Internet. ¡Un mes!

 

América Latina se convirtió en el mayor consumidor mundial de redes sociales. Las redes son el boca a boca digital. Vinieron para quedarse y nos cambiaron nuestra vida para siempre.Entonces, nos queda decidir de qué lado de la vereda estamos: si nos subimos a este tren o si esperamos la próxima red social.

Group of teenagers sitting outdoors using their mobile phones
Cuatro-jovenes-enganchados-al-celular